En marzo arranca el año en serio y vuelven muchas de las actividades que se harán rutina. Es, de alguna manera, el gran lunes del año: una hoja del calendario que nos invita a superarnos como personas y como empresas, a barajar y dar de nuevo, a poner en práctica las ideas de mejora que surgieron en tiempos de ocio.
Marzo es también el mes de las Empresas B, un momento oportuno para dar testimonio de que una nueva economía es posible y mostrar el enorme poder transformador que pueden tener las empresas y quienes consumimos.
La consigna de 2026 es una pregunta que abre muchas otras:
¿Qué hay detrás de la letra B que aparece en cada vez más productos y servicios?
¿Y qué hay detrás de cada una de nuestras decisiones de consumo?
¿Qué impactos sociales y ambientales se esconden en elecciones que hacemos casi todos los días?
¿Y qué mundo alentamos o validamos con cada compra?
¿Qué hay detrás de la letra B?
La B es el sello de las Empresas B, que se caracterizan por medir y mejorar su impacto social y ambiental. Se comprometen legalmente a considerar, además del beneficio económico, el bienestar de las personas, las comunidades y la naturaleza.
No son empresas perfectas, pero se hacen responsables de su impacto, rinden cuentas y que buscan mejorar continuamente. En todo el mundo ya son miles las que forman parte de este movimiento que intenta demostrar que otra forma de hacer economía es posible.
En Argentina ya somos 290 Empresas B Certificadas, de 30 industrias distintas, que generan más de 45.500 puestos de trabajo y facturan en conjunto más de US$ 5.000 millones al año. Cada una demuestra que es posible hacer negocios poniendo en el centro a las personas, las comunidades y la naturaleza. Cada una es también una señal de que otra forma de empresa ya está en marcha.
¿Qué hay detrás del testimonio conjunto de Zafrán y Cocoliche?
En este Mes de las Empresas B, desde Zafrán, recetas honestas, y Cocoliche, ropa con otra oportunidad, nos unimos para compartir nuestra manera de hacer negocios y abrir una conversación sobre cómo consumimos, a través de diversas acciones en tiendas físicas y digitales.
Cocoliche Ropa Con Otra Oportunidad nació en 2013 con el propósito de redefinir la moda y sumarle sentido. Hoy, con cuatro locales, sigue impulsando la moda circular, ofreciendo prendas seleccionadas de segunda mano que extienden su vida útil y reducen el impacto ambiental de la industria textil, una de las más contaminantes del mundo. Frente al consumo rápido y descartable, propone mirar la ropa desde otra perspectiva y abrir conversaciones sobre hábitos más conscientes y comunitarios.
En Zafrán nacimos en 2012 con la intención de mejorar el mundo a través de una alimentación que nutra, genere trabajo inclusivo y regenere la tierra. Elaboramos barras de frutos secos y cereales, mixes, granolas y galletitas con recetas honestas, hechas con pocos y buenos ingredientes reales, sin aditivos artificiales. Nuestro modelo integra a personas con altas barreras de empleabilidad y prioriza prácticas que cuidan los suelos y la biodiversidad.
En este mes celebramos que en Argentina y en el mundo está creciendo una manera de hacer negocios que, además del lucro, busca generar impacto social y ambiental positivo. Como Empresas B Certificadas, nos unimos a las más de 10.000 empresas en todo el mundo unidas por la B, generando consciencia sobre la importancia de preguntarnos ¿qué hay detrás?. Y así cambiar también nuestra forma de vestirnos y de comer.
¿Qué hay detrás de nuestra ropa y nuestra comida?
Todos los días “decidimos” qué comer y qué ropa ponernos. Las comillas buscan relativizar la idea de que son decisiones completamente individuales, pero no su enorme impacto. Son gestos casi automáticos, atravesados por la cultura, entre opciones que ofrece el mercado. Hablan de identidad, de territorio, de economía y de nuestras formas de relacionarnos con el planeta y con otras personas.
Y detrás de cada una de estas decisiones hay muchas historias invisibles: suelos cultivados, personas trabajando en el campo y en las ciudades, ecosistemas enteros e innumerables seres vivos.
Por ejemplo: ¿qué hay detrás de comprar una nueva remera?
Fabricar una sola remera requiere alrededor de 2.700 litros de agua (equivalente a lo que una persona toma en dos años y medio) y emite aproximadamente 3 a 4 kg de CO₂. A esto se suma el uso intensivo de pesticidas, fertilizantes y químicos en el cultivo del algodón y en los procesos de teñido, que contaminan suelos y aguas.
Y también podemos preguntarnos: ¿qué hay detrás de nuestras comidas?
La producción de alimentos utiliza cerca del 70 % del agua dulce del planeta y genera alrededor de un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además, muchos sistemas agrícolas dependen de fertilizantes y pesticidas que degradan los suelos y contaminan ríos y napas.
¿Qué hay detrás de nuestra idea de empresa?
Además de incentivar el consumo y la producción responsable, detrás de el movimiento de Empresas B, también crece una nueva idea de empresa, colaborativa, fraterna, transparente, inspiradora…
Las empresas son la segunda institución más numerosa del mundo, después de las familias. Se estima que existen alrededor de 359 millones de empresas, y que cerca del 90 % son pequeñas (Statista).
Entonces surge una pregunta inevitable:
¿Por qué subestimar el inmenso poder transformador de las empresas? ¿Por qué resignarnos a que sean entidades frías, en permanente competencia y orientadas exclusivamente al lucro?
¿Alcanza con que una empresa genere ganancias para sus socios y un sustento económico para quienes trabajan en ella?
¿Es necesario separar la actividad laboral del resto de la vida?
¿Quién dijo que las preguntas por el sentido o el propósito pertenecen solo a la religión, o que las transformaciones sociales son terreno exclusivo de la política? ¿Cómo reconfiguramos las empresas para que el mundo sea un lugar mejor?
Cada vez más empresas están intentando responder estas preguntas desde otro lugar. ¿Querés sumarte a la conversación?
Más sobre el movimiento B en https://www.sistemab.org


