Propiedades de las pasas de uva: la golosina que hace la naturaleza

Las pasas de uva cargan con una injusticia: quedaron asociadas al pan dulce de diciembre y a las discusiones de ensalada de arroz, cuando en realidad son lo más parecido a una golosina que produce la naturaleza sin ayuda de nadie.

¿Qué son exactamente las pasas de uva?

Uvas deshidratadas — nada más. No son un fruto seco (esa familia es la de almendras y nueces, acá está la diferencia): son una fruta desecada, con los azúcares naturales de la uva concentrados por la pérdida de agua. Por eso endulzan tanto: son fruta en modo intenso. El proceso es tan noble como suena — acá contamos cómo es la cosecha y el secado.

¿Qué aportan las pasas de uva?

Fibra, potasio, hierro y antioxidantes propios de la uva (USDA). Y una función culinaria valiosísima para el que lee etiquetas: endulzan sin que haya que agregar azúcar. Cuando una receta lleva pasas, necesita menos endulzante agregado — química de la buena, la de la cocina.

¿Las pasas tienen mucha azúcar?

Tienen los azúcares de la fruta, concentrados. La porción importa: un puñado chico acompañando frutos secos —el dúo clásico— combina el dulzor de una con la saciedad de los otros. Es exactamente la lógica de nuestro mix de almendras y pasas de uva.

¿Dónde las usamos?

En ese mix, en la granola de almendras y pasas (apta vegana) y en dos de las cuatro galletitas integrales: las de avena, pasas y chía, y las de algarroba, pasas y girasol. En todas cumplen el mismo doble rol: fruta y dulzor, en un solo ingrediente que se entiende.

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