Un logo que dice “sin gluten” no es una frase de marketing: es un trámite, con un número de expediente y una base de datos pública detrás. Y ese rótulo está cambiando justo ahora, con un cereal que durante décadas estuvo prohibido sin necesitarlo estrictamente: la avena. Vale la pena entender todo junto.
¿Qué diferencia hay entre los dos logos?
Ninguna, comunican lo mismo. El logo que todo el mundo conoce es la espiga tachada con la leyenda “Sin TACC”. El nuevo, definido por la Resolución Conjunta 32/2023, es un círculo con una barra cruzada sobre tres espigas, con la leyenda “SIN GLUTEN”. Los dos conviven hasta diciembre de 2026.
Lo que dicen: que el producto está inscripto como Alimento Libre de Gluten, con menos de 10 mg de gluten por kilo, según el Código Alimentario Argentino. Esa inscripción se puede verificar, producto por producto, en el listado oficial de ANMAT, gratis y sin trámite.
Si un paquete dice “sin gluten” pero no tiene ninguno de los dos logos, hay dos opciones: puede ser un importado con certificación de origen, también verificable, o puede ser solo una frase sin nada atrás. La ley 27.642 exige además declarar alérgenos en todos los rótulos, tengan logo o no. Ante cualquier duda, el listado de ANMAT y la Asociación Celíaca Argentina son las dos fuentes que confirman.
¿Qué puede y qué no puede comer una persona celíaca?
La regla de base es simple: lo natural es seguro en su forma original. Carne, huevo, lácteos, fruta, verdura, legumbres, arroz, maíz, quinoa — ninguno tiene gluten, y no lo tienen aunque se los combine entre sí.
Lo que está prohibido es puntual: trigo, cebada y centeno, y todo lo que se elabore a partir de ellos. El riesgo real casi nunca está en el ingrediente en su forma pura, sino en el proceso: un alimento naturalmente libre de gluten puede contaminarse si se cultiva, transporta o envasa cerca de esos tres cereales. Por eso la certificación no mira solo la receta: mira toda la cadena, desde el campo hasta el paquete.
¿Por qué la avena certificada es un caso aparte?
La avena es el cuarto integrante de la sigla “TACC” (trigo, avena, cebada y centeno) y el único que no tiene la proteína que daña el intestino celíaco. Su problema fue siempre otro: se cultiva y se procesa cerca de cereales que sí la tienen, y ese contacto contamina el grano. Por eso quedó afuera de la dieta segura durante décadas, no por lo que es, sino por dónde crece.
Eso cambió. Hoy existe avena cultivada y molida bajo procesos que evitan ese contacto, certificada como libre de gluten igual que cualquier otro alimento: por su inscripción en el listado de ANMAT, no por la palabra en el paquete. Es la avena que usamos en nuestras granolas y barras — certificada, no solo declarada. Toda nuestra producción sin gluten pasa por el mismo circuito: análisis de la materia prima que entra y del producto que sale, de forma regular, en cada línea. Esto evita la contaminación en el cultivo, transporte almacenamiento y procesamiento.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es el nuevo logo sin gluten?
Un círculo con una barra cruzada sobre tres espigas y la leyenda SIN GLUTEN.
¿Hasta cuándo se usa el logo Sin TACC?
Hasta diciembre de 2026. Los dos son válidos durante la transición.
¿Qué puede comer una persona celíaca?
Todo lo natural: carne, huevo, verdura, fruta, legumbres, arroz, maíz, quinoa. Lo prohibido es trigo, cebada y centeno, y todo lo elaborado con ellos.
¿Por qué la avena estaba prohibida si no tiene gluten?
Por contaminación cruzada durante su cultivo, transporte y procesamiento, no por su composición. Hoy existe avena certificada que resuelve ese problema.
¿Cómo sé si un producto sin gluten es confiable?
Si tiene el logo oficial o figura en el listado de ANMAT, es confiable. Si dice “sin gluten” sin ninguno de los dos.



