El cajú tiene la mejor textura de los frutos secos: esa cremosidad que lo hace favorito de las picadas y que la industria aprovecha hasta para hacer «quesos» veganos.
¿Qué aporta el cajú?
Grasas del tipo bueno y minerales que suman a una alimentación variada, con un dulzor natural que lo hace fácil de comer. No hace falta más ciencia que esa: es rico y rinde.
¿Por qué el cajú casi siempre viene tostado?
Porque el cajú crudo de verdad no se puede comer: la cáscara tiene una resina irritante que se elimina con calor. El «cajú crudo» de la dietética ya pasó por ese proceso. El dato útil de góndola no es «crudo o tostado», sino qué le agregaron después: sal en exceso, aceites, saborizantes.
Cómo lo usamos (y de dónde sale)
Seamos honestos: el cajú no crece acá, lo importamos — no tiene la historia de campo argentino que sí tiene nuestra almendra. Lo que está en nuestras manos es no arruinarlo: lo usamos en la barra de cajú y semillas de zapallo, en el mix, y es protagonista de la barra proteica de cajú y sal marina, la salada del catálogo. Cajú que se ve, con sal marina declarada y nada más.
El resto del equipo, en la guía completa de frutos secos.
Preguntas frecuentes
¿Qué aporta el cajú?
Grasas buenas y minerales que suman a una alimentación variada, con un dulzor natural.
¿Existe el cajú crudo?
No: siempre pasa por calor para eliminar una resina irritante de la cáscara. Lo que conviene mirar es la sal, los aceites o saborizantes agregados.
¿El cajú de Zafrán es argentino?
No, el cajú no se cultiva en Argentina; lo importamos. Lo que cuidamos es que llegue limpio: a la vista y con sal marina declarada.



