“Irse por las ramas” es desviarse de lo importante con el riesgo de perderse. En el día de los árboles, queremos probar lo contrario: “volverse por las ramas”. Te invitamos a seguirlas para recordar de dónde vienen muchas de las cosas que comemos. Mirar un poco más arriba y un poco más abajo: los frutos, las hojas, el agua, el suelo, las raíces. En el día del árbol queremos mirar todas las vidas que se entrelazan alrededor de un árbol.
Árboles que nos alimentan
Los árboles hacen mucho más que darnos sombra. Regulan el agua, capturan carbono, protegen los suelos, alojan insectos, aves, hongos y microorganismos. Son los grandes guardianes de la biodiversidad.
Y, además, nos dan de comer. Almendras, nueces, cajú, manzanas, algarroba… e los ingredientes que usamos todos los días en nuestras barras crecen en los árboles.
En este momento estamos acomodando en depósito almendras recién llegadas de Cipolletti, Río Negro. Vienen de árboles que necesitan tiempo, agua, suelo y cuidado para dar cada fruto. Conscientes de todo lo que les debemos, queremos volver por las ramas hasta las raíces y repasar nuestro vínculo con los árboles.
Algarrobos en el Gran Chaco
La algarroba es un ingrediente nativo que nos llevó hasta los alrededores de El Impenetrable chaqueño, uno de los territorios de mayor biodiversidad de nuestra región.
Allí, junto a Emprendedores por Naturaleza, compramos algarroba proveniente de árboles silvestres y de recolección local. Recuperar y valorizar esta práctica genera ingresos para las comunidades y, al mismo tiempo, ayuda a demostrar algo muy concreto: el monte también puede generar valor estando en pie.
En este momento están madurando miles de chauchas, tomando los nutrientes de los suelos. Esas vainas caerán al suelo a principios de diciembre, serán recolectadas por comunidades locales, pasarán por un molino y llegarán como harina a nuestra planta, ingrediente de una barra con nuez y de una variedad de galletitas.

Tabaquillos en las Altas Cumbres
En las Sierras Grandes de Córdoba, los bosques de tabaquillo cumplen un papel fundamental en el ciclo del agua. Son bosques de altura que ayudan a retenerla, regularla y cuidar los suelos donde nacen cursos de agua que abastecen a millones de personas.
Conscientes de que cuidar un árbol es también cuidar el agua, este año sumamos a Fundación Bosque de Agua a las organizaciones que acompañamos a través de 1% for the Planet. Ellos trabajan para que esos bosques regresen. En este momento están creciendo los más de 450.000 árboles de tabaquillos que ya lograron plantar y propusieron restaurar miles de hectáreas y plantar más de 1.250.000 plantas.
Una agrofloresta en Escobar
Con Asociación Civil Germinar venimos haciendo otro experimento: aprender a producir alimentos imitando un poco más la lógica de un bosque.
En su Centro de Aprendizaje de Escobar construimos juntos un sistema agroforestal y bosque de alimentos, combinando árboles, plantas nativas y especies productivas, frutales o medicinales. Acompañamos el proyecto a través de 1% for the Planet y también poniendo las manos: plantando, podando y aprendiendo junto al equipo de Germinar.
En este momento este bosque de alimentos está mejorando el suelo, la biomasa lo protege y están sucediendo innumerables relaciones entre plantas, insectos, hongos, agua y personas que aprenden otra manera de producir alimentos.
Plantas nativas en la costa bonaerense
También a través de 1% for the Planet acompañamos a Quinta Esencia, el centro de alfabetización ecológica de Amartya, en la provincia de Buenos Aires.
En este espacio, la naturaleza es un aula. En este momento, las especies nativas actúan como profesoras, educando, enseñandole a las personas a reconocer cómo se relacionan con cada territorio, qué animales alimentan, qué relaciones sostienen y por qué recuperar biodiversidad importa.
Volver a las ramas
Algarrobos en el Gran Chaco. Tabaquillos en las Altas Cumbres. Una agrofloresta en Escobar. Plantas nativas en la costa bonaerense. Almendros que nos dan algunos de los frutos con los que hacemos nuestros alimentos. Parecen historias distintas, pero debajo de la tierra las une una misma idea. Dependemos de los árboles mucho más de lo que solemos recordar.
Por eso, esta vez, en lugar de irnos por las ramas, quisimos volvernos un tiempo por las ramas. Mirarlas, agradecerlas y seguirlas hasta las raíces. Porque también nosotros somos naturaleza. Porque seguimos viviendo entre árboles. ¡Y gracias a los árboles!
Nota relacionada: ¿Por qué es importante detener la cultura topadora que avanza sobre los árboles? Zafrán – Recetas honestas. Cop30



